Educando Emociones


Educando emociones

En la sociedad moderna ha crecido el nivel de prosperidad y cada vez disponemos de mayor tecnología. Estos medios externos para alcanzar la felicidad resultan ineficaces si nuestra mente se siente abatida. El bienestar físico y el bienestar de la sociedad dependen profundamente del bienestar psicológico. Y de este, depende de nuestra vida emocional. El insuficiente conocimiento sobre el funcionamiento de las emociones  y la falta de control sobre ellas constituyen los principales factores causantes de nuestra infelicidad y estrés.

El budismo, basado en las enseñanzas de Buda Sakyamuni,  tiene como objetivo ayudarnos a aliviar el sufrimiento y a alcanzar la felicidad.  Este programa de estudios pretende que los alumnos descubran cómo ser más felices. Por lo que es imprescindible comprender los niveles más profundos de la mente. Un mayor entendimiento irá acompañado de un mayor grado de conciencia y de mayor control sobre uno mismo. La visión budista de la mente constituye un paradigma que lleva más de 2.500 años  explorando con rigor el mundo interno del ser humano. Este cuerpo de experiencia posee un método muy preciso para adentrarse sistemáticamente en las profundidades de la conciencia y transmutar las emociones que nos causan dolor.

Educando emociones

Ciertamente, nuestro cerebro tiene la increíble capacidad de seguir desarrollándose a lo largo de toda la vida. Está demostrado que la meditación actúa sobre los centros afectivos del cerebro que inhiben las emociones negativas y promueven las positivas. La idea central de la psicología budista es que la mente es por naturaleza tranquila y luminosa. El estado de agitación y reactividad que nos parece tan común es en realidad una consecuencia de desequilibrios, estrés, exceso de estímulos y, finalmente, un desconocimiento de qué son y cómo pueden trabajarse las emociones.

La calma o la capacidad de relajarse es el principio de una vida sana y de una vida espiritual. Además, utilizando la técnica de la meditación, lograremos un mayor conocimiento de nosotros mismos. También desarrollando las habilidades necesarias para trabajar con sus emociones. De esta forma potenciar los estados mentales beneficiosos,  que aportan felicidad, y abandonar los  perjudiciales, generadores de sufrimiento.

En conclusión, aprendiendo a observar todas nuestras tendencias, tanto positivas como negativas,  encontraremos soluciones viables a nuestros conflictos emocionales.

 

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