La meditación, práctica ancestral


La meditación es una práctica ancestral que aporta multitud de beneficios a nuestra mente y nuestro estado anímico general. Una práctica regular de meditación puede cambiar nuestras vidas. Nos permite desarrollar el optimismo y la autoestima mediante la toma de consciencia sobre nosotros mismos y lo que nos rodea. Y además, llevar tranquilidad a nuestra mente y capacidad para superar el estrés.

meditación

Todas las personas deseamos la felicidad. Sin embargo estamos afligidas por sufrimientos, angustias y numerosos miedos que somos incapaces de evitar. La meditación tiene como fin eliminar estas angustias y sufrimientos. Pensamos que la felicidad y el sufrimiento vienen de las circunstancias externas. La felicidad que buscamos no vendrá porque recompongamos el mundo que nos rodea. Vendrá de la reforma que hagamos dentro de nosotros mismos.

La meditación, práctica ancestral

Meditar ofrece innumerables beneficios para tu cuerpo, mente y espíritu. El descanso que logras en la meditación es más profundo que el sueño más profundo. Cuanto más profundo es tu descanso, más dinámica será tu actividad. La meditación estimula la autocuración.  Nos proporciona mayor consciencia y creatividad, estimula y refuerza las zonas del cerebro asignadas a la felicidad y la alegría, aumenta el cociente intelectual y estimula el sistema inmunológico, entre otras muchas ventajas.

La meditación es la puerta del amor universal y la expansión de la conciencia hasta límites desconocidos. Nos enseña a permanecer presentes y atentos a cada instante, con un corazón cada vez más abierto y una visión cada vez más clara. Aprendemos a abrirnos al amor, con todo nuestro corazón, sin miedo a expresarlo. Nos conduce a la corriente misma de la vida, a descubrir la libertad y la felicidad internas. Por lo tanto, alcanzaremos una sensación de unidad con todo, porque la separación de la corriente vital es la causa de nuestro descontento más profundo.

Cada célula de tu cuerpo tiene la capacidad de contener el infinito. A través de la práctica regular de la meditación, es posible que tomes conciencia de este potencial con el que te ha provisto la naturaleza.

La meditación sosiega nuestra mente, abre amablemente nuestro corazón y estabiliza nuestro espíritu.

 

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