Los Doce Eslabones de la Originación Dependiente


Muy Venerable Lama Geshe Tsering Palden

Los antiguos textos budistas nos enseñan que existe una razón para que permanentemente y de forma sucesiva nazcamos, envejezcamos y muramos. Existe una cadena, formada por doce eslabones que se originan de forma dependiente, que nos mantiene aprisionados a la existencia cíclica. Es muy importante conocer en profundidad estos doce vínculos pues ello nos permitirá cortar con la atadura que nos sujeta al sufrimiento.

Puesto que decimos que los doce eslabones se originan de forma dependiente lo primero que  hemos de hacer es investigar qué es la dependencia. La dependencia tiene tres niveles. Existe un primer nivel de originación dependiente relacionado con la ley de causa y efecto: ciertas causas ayudan y dañan en cierta manera, los fenómenos se producen porque se dan unas condiciones específicas que tienen la potencialidad de originar unos fenómenos específicos. Existe un segundo nivel  de originación dependiente más profundo, el cual se aplica a todos los fenómenos: el establecimiento de los fenómenos dependiendo de sus partes. No hay ningún fenómeno que no tenga partes  y, por tanto, cada fenómeno es designado en dependencia de sus partes. Finalmente hay otro nivel aún más profundo, el hecho de que los fenómenos son meramente designados por términos y conceptos en dependencia de sus bases de designación. Al buscar un objeto entre sus bases de designación no podemos encontrar el objeto designado por lo que hemos de concluir que los fenómenos se originan dependientemente, designados en dependencia de  sus bases de designación.

Veamos ahora cuales son los Doce Vínculos:

  1. la ignorancia. En este contexto  la ignorancia es el hecho de no saber, de no conocer la raíz del samsara, de  no conocer la naturaleza real de los fenómenos. La ignorancia aparece representada por un anciano ciego y cojeando con un bastón. Dado que la ignorancia es débil en el sentido de que no posee un fundamento de cognición válida, la persona cojea ayudándose de un bastón.
  2. la acción (volición). Aparece simbolizada por la figura de un alfarero. El alfarero coge barro y lo transforma en un nuevo elemento, de forma similar cada acción origina una secuencia que lleva a nuevas consecuencias. Asimismo, una vez el alfarero pone en marcha el torno, éste seguirá girando durante el tiempo necesario sin mayor esfuerzo; del mismo modo, cuando un ser vivo ejecuta una acción se crea una predisposición en la mente y esta predisposición posee el potencial para continuar sin obstrucción hasta que se produce su efecto.
  3. la conciencia. Aparece simbolizada por un mono. La mayoría de los sistemas budistas proponen la existencia de seis tipos de conciencia, la imagen es a menudo la de un mono saltando de una ventana a otra de una casa, probablemente este símbolo tiene su origen en la visión de una única conciencia.
  4. el nombre y la forma. El nombre se refiere a los cuatro agregados mentales de sensación, discriminación, factores composicionales y conciencia. La forma es el agregado de los fenómenos físicos. Aparecen representados por la imagen de personas navegando en una barca.
  5. el quinto vínculo corresponde a las seis esferas sensoriales, lo impulsores internos de la conciencia: los ojos, la nariz, la lengua, el cuerpo y los sonidos mentales. Se simbolizan mediante una casa vacía porque en términos de nacimiento los órganos se están formando y aun no funcionan.
  6. el contacto. Se representa como un beso puesto que se refiere al encuentro entre un objeto, el poder sensorial y la conciencia; con este contacto se distingue al objeto como agradable, desagradable o neutro.
  7. la sensación. Se trata de un factor mental que experimenta sensaciones placenteras, dolorosas y neutras. Se simboliza mediante la imagen de una flecha clavada en un ojo  porque cuando se trata de los ojos incluso una insignificante sensación puede provocar una gran sensación.
  1. el apego y
  2. el aferramiento, octavo y noveno vínculos, constituyen formas de deseo, lo que las diferencia es su grado de intensidad. El aferramiento es más fuerte que el apego.
  1. la existencia. Su imagen es la de una mujer embarazada. Dependiendo del nombre y la forma, las esferas sensoriales, el contacto y la sensación, uno genera apego por permanecer cerca de objetos agradables. El apego y el aferramiento aumentan el potencial kármico  de forma que éste se convertirá en causa de una nueva vida.
  2. el nacimiento. Está representado por una mujer dando a luz. Aquí el karma ya se ha actualizado dando lugar a una nueva vida.
  3. el envejecimiento y la muerte constituyen el duodécimo vínculo.

Una vez que hemos visto a que nos referimos al hablar de dependencia y cuales son los Doce Vínculos podemos entender cómo se permanece en la existencia cíclica:

  • Los sufrimientos no deseados de envejecimiento y muerte se producen dependiendo del nacimiento.
  • El nacimiento se produce dependiendo del nivel potencial de acción llamado existencia.
  • La existencia se produce dependiendo del aferramiento.
  • El aferramiento se produce dependiendo del apego.
  • El apego se produce dependiendo de las sensaciones.
  • Las sensaciones se producen dependiendo del contacto.
  • El contacto se produce dependiendo de las seis esferas sensoriales.
  • Las seis esferas sensoriales se producen dependiendo del nombre y la forma.
  • El nombre y la forma se producen dependiendo de la conciencia.
  • La conciencia se produce dependiendo de la acción.
  • La acción se produce dependiendo de la ignorancia.

Para poner fin al samsara, el ciclo de existencia condicionada, hemos de conseguir romper la cadena de los Doce Vínculos. Si conseguimos cortarla en alguno de sus eslabones habremos obtenido la liberación.

 

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