Sobre “La tolerancia”


Existen muchas religiones en el mundo, no sólo el budismo.  A la hora de seguir una, es importante reflexionar y analizar sus enseñanzas y prácticas. Debemos averiguar si son adecuadas  o no, y si  se trata de un mensaje comprensible y razonable. Una vez que,  gracias al razonamiento, estamos convencidos, podemos entrar en el camino. Pero, sin haber hecho una reflexión previa, no es bueno ir ciegamente porque luego pueden aparecer los errores y faltas que no habíamos comprobado antes por falta de reflexión, y sentirnos decepcionados y comenzar a criticar. Hay que verificar, usar el razonamiento y así no habrá conflicto. No debemos seguir una religión o teoría de una forma dogmática. Antes de tomar una decisión y seguir una tradición o una religión determinada, hay que observar las diferentes enseñanzas, comprobar si son correctas o no, si son lógicas o no, y saborearlas.

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En nuestra sociedad, o incluso dentro de una misma familia puede haber creencias diferentes (unos budistas, otros cristianos o de cualquier otra religión). A veces, surge el conflicto y muchos discípulos me han preguntando qué hacer ante los problemas de convivencia que se generan por culpa de estas distintas creencias. Tenemos que ser inteligentes.

Si somos budistas, no es necesario en absoluto que cambiemos nuestra forma externa. Podemos realizar y llevar a cabo nuestras prácticas en cualquier lugar. Nuestra práctica supone un cambio de actitud interior, no un cambio de apariencia física. Así que, si va a conllevar conflicto, no es necesario hacer nada cara al exterior. Podemos vivir como antes, con nuestra familia, porque se trata de cambiar la actitud de uno mismo a base de trabajo y esfuerzo, no de vivir con la etiqueta de “budista”. Y algo más: si somos practicantes budistas, debemos abstenernos de criticar y -aún más- de despreciar otras religiones.

“la base de la armonía religiosa es el respeto recíproco” Dalai Lama

Este tipo de problemas no se da sólo en Occidente. En Oriente también ha existido, incluso entre los grandes maestros. Unos seguían un camino determinado y otros, elegían hacerlo por otro. Es el caso de dos hermanos que no se llevaban nada bien: el maestro Asanga y el maestro Vasubandhu. Uno transitaba el camino Mahayana(1); y el otro, el Hinayana(2). El maestro Asanga, durante mucho tiempo,  pasó por muchas dificultades. Permanecía en soledad, meditando mucho para conseguir realizaciones, pero su esfuerzo no daba los resultados deseados, así que, de vez en  cuando, abandonaba el retiro. Entonces, su hermano aprovechaba la ocasión y le aconsejaba: “Abandona tu práctica, la enseñanza del camino Mahayana no existe, es como una flor del espacio”. Pero el maestro Asanga volvía a su retiro, renovando su motivación y su determinación para continuar con su práctica, hasta que un día, después de doce años  sin ver resultado alguno, y a punto de abandonar, obtuvo la conexión con Buda Maitreya y recibió todas las transmisiones de la enseñanza Mahayana.

Con el tiempo, el maestro Asanga dio consejos a su hermano menor Vasubandhu. Este último se arrepintió muchísimo de las criticas que había hecho a la enseñanza Mahayana.

Para acabar, si llevamos a cabo buenas acciones, creamos en la reencarnación o no, obtendremos un buen resultado. En este sentido, se parecen el budismo, el cristianismo y otras religiones. Si en esta misma vida hacemos el bien, seremos felices y haremos felices a los demás.

Muy Ven. Lama Geshe Tsering Palden

(1) .- Mahayana (gran vehículo). ( puesta en marcha de la segunda y tercera rueda). Conjunto de enseñanzas budistas basadas en los Sutra que proclaman la primacía del ideal de bodhisattva y de la compasión universal sobre la liberación individual del arhat, propia del Hinayana

(2) .- Hinayana.- (pequeño vehículo). Enseñanzas budistas basadas en la puesta en marcha de la primera rueda.

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